lunes, 28 de febrero de 2011

Sobredosis de delitos

Robo con violencia, allanamiento de morada, tentativa de homicidio, robo con fuerza en casa habitada, robo de vehículo a motor y delito contra la seguridad vial: son los seis delitos por los que un joven de Lanzarote fue juzgado esta mañana en la Audiencia Provincial de Las Palmas y se enfrenta a un total de 21 años y medio de cárcel. Los hechos ocurrieron la madrugada del 22 de diciembre de 2009 en Arrecife. Aproximadamente a las seis de la mañana trepó hasta la vivienda de un hombre por la fachada y una vez en su interior cogió un cuchillo de la cocina y se dirigió al dormitorio, allí el propietario del inmueble se despierta al detectar la presencia de un extraño y el presunto ladrón le asesta siete puñaladas, la primera de ellas en el pecho, cerca del corazón. Después de la agresión sustrajo tres videoconsolas de juegos, un teléfono móvil, y varias prendas de ropa interior como calcetines y calzoncillos. La próxima parada es otra vivienda donde al entrar consigue apoderarse de otros móviles, dinero en efectivo y las llaves de un coche que encuentra aparcado en la misma calle y aprovecha para trasladar en él los efectos del robo.

El supuesto atracador emprende la huida hasta la casa de un conocido donde le pide ropa para cambiarse y que guarde la que estaba manchada de sangre "como si le fuese la vida en ello", declaró el testigo durante el juicio. Horas más tarde la policía le detuvo. Se trata de un reincidente y además era la tercera ocasión que la policía lo detenía circulando sin tener permiso de conducción.
Lo interesante viene ahora, porque el acusado reconoció en el juicio que había cometido estos delitos, pero dijo que no estaba conforme con la pena, le pareció muchos años está claro. Y en su defensa alegó que se encontraba bajo los efectos de grandes dosis de estupefacientes. Según él, en cuatro horas consumió 10 gramos de cocaína, cuatro gramos de heroína y un bote de ansiolíticos. En el momento que dijo esto se creó un pequeño revuelo en la sala entre algunas sonrisas y miradas, pues no hace falta ser médico para pensar que con tales cantidades si no sufrió una sobredosis, ¿cómo fue capaz de trepar dos muros para robar en dos viviendas y conducir cerca de una hora durante su huida a casa del conocido donde buscó refugio?

Las penas que solicita el Fiscal son las máximas en el delito contra la seguridad vial, y los de robo y allanamiento de morada porque el acusado es reincidente, por eso no es extraño que la suma de todos estos delitos sea superior a los 20 años, aunque también es verdad que todos sabemos que no cumplirá toda la condena.

viernes, 11 de febrero de 2011

Dos policías locales de Las Palmas de Gran Canaria acusados de tráfico de influencias y amenazas

Dos policías locales de Las Palmas de Gran Canaria y otro hombre serán juzgados por un tribunal popular este lunes 14 de febrero en la Audiencia Provincial de Las Palmas. Los dos agentes acusados supuestamente trataron de impedir a un compañero que multase por alcohlemia a un conocido de ambos que es el tercer acusado. 

El Fiscal Miguel Pallarés los acusa de tráfico de influencias y amenazas. Los hechos por lo que se sentarán en el banquillo de los acusados sucedieron el 25 de febrero de 2009 en el barrio de Guanarteme de la capital grancanaria, durante la madrugada en la que se celebraba aún las fiestas de carnaval, cuando agentes de la policía local detienen a dos conductores de ciclomotores por conducción irregular. Proceden a realizar la prueba de alcoholemia y dan positivo. Uno de los conductores, Agustín P.S.C., hace una llamada desde su teléfono móvil a un amigo policía local para que evite la sanción. La persona a la que llama es el también acusado Carlos G.O.R. que lo pone en conocimiento del subinspector Eduardo A.B., y este agente es quien presuntamente ordena que paralicen la prueba de alcoholemia.  

Sin embargo, el policía que recibe la orden ilegal decide continuar con la sanción administrativa. Entonces los dos policías amigos del detenido, Eduardo y Carlos, se personan en el lugar de los hechos con la esposa del conductor ebrio y una amiga de ésta. Una vez allí el subinspector insiste en que paralicen la prueba.  Pero como los policías que estaban realizando la sanción continuaron cumplimiento con su servicio y obligaciones legales, comenzaron supuestamente a amenazarles con “marineros somos y en el camino nos encontraremos”, “nosotros también tenemos bolígrafos” y “también conocemos el vehículo de tu padre”. Como no obtuvieron fruto con tales frases, el subinspector supuestamente dijo a los agentes que iba a incoarles expedientes disciplinarios por estar fuera de su zona. Finalmente ordenó que se marcharan a sus unidades y lo hizo una de las dos que allí estaban, volviendo presuntamente a dirigirse al agente que quedaba con “me tienes hasta los cojones, te marchas de aquí porque te lo digo yo”, provocando que este agente solicitara la presencia del superior jerárquico al subinspector, que ordenó la continuación de la actuación policial.  Y Finalmente los dos conductores de los ciclomotores fueron sancionados con sendas multas de 600 euros abonando cada uno 70 euros por la retirada del vehículo por la grúa municipal.

El subinspector está acusado de un delito de tráfico de influencias y una falta de amenazas y el fiscal pide para él 9 meses de prisión, cuatro años de inhabilitación para desempeñar su cargo público y multas que ascienden a más de 1.600 euros. Para el policía solicita una multa de 400 euros porque sólo está acusado de la falta de amenazas. Y al conductor del ciclomotor lo acusa también de un delito de tráfico de influencias y solicita 9 meses de prisión más multa de 1.200 euros. Los dos acusados para los que el Ministerio Fiscal pide penas de cárcel podrán evitar la prisión si no tienen antecedentes penales.