sábado, 29 de enero de 2011

EL DESPIDO MÁS CRUEL

Samuel Alonso está  apunto de cumplir 27 años.  En agosto de 2008 los médicos le diagnostican un cáncer hematológico. En octubre comienza con las sesiones de quimioterapia y por lo tanto, Samuel coge la baja laboral en la empresa de ambulancias donde trabajaba. Tan sólo cuatro meses después le despiden, su jefe le dice "no vales, ya no me eres rentable".

En marzo de 2009 Samuel recibe la última sesión de quimioterapia y en julio las pruebas médicas verifican que lo ha superado. No han pasado ni doce meses, pero Samuel está sin trabajo.

Ahora, dos años después de su despido, una sentencia de la Sala de lo social del Tribunal Superior de Justicia de Canarias declara nulo el despido de Samuel por trato discriminatorio. El colectivo de abogados laboralistas de la carta obrera en Gran Canaria y los miembros del comité de trabajadores de la empresa donde trabajaba Samuel celebraron ayer esta sentencia innovadora y progresista a nivel nacional.

Es la primera sentencia en España que anula el despido de un trabajador por cáncer. La sentencia condena a la empresa a la inmediata readmisión del perjudicado con el abono de los salarios dejados de percibir. Contra esta resolución cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Joaquín Sagaseta, abogado laboralista, espera que la Sala de lo Social del Tribunal Supremo no acepte ese recurso, pues "se transmitiría a los trabajadores el temor a poder acogerse a su derecho a estar de baja laboral".


SIN PRECEDENTES
"Es una sentencia valiente y muy novedosa, que sienta jurisprudencia y afecta a uno de los despidos más crueles que se puedan producir en la vida laboral: despedir a trabajadores por la circunstancia de estar enfermos". Éstas fueron las primeras palabras de Joaquín Sagaseta para hablar de una sentencia de gran trascendencia que definió como "muy congruente con la realidad social y que viene a cortarle el paso a una práctica habitual que parece mentira que sea verdad".

La sentencia hace referencia a algo tan obvio como tres derechos fundamentales recogidos por la Constitución Española: el derecho al trabajo, el derecho a la protección de la salud y el derecho a la integridad física en el trabajo.

Sagaseta considera que estamos "ante un capítulo que pasará a la historia en el movimiento obrero".


"COMETIÓ LA DESLEALTAD CON SU EMPRESA DE CONTRAER CÁNCER"
No es el único caso, los abogados laboralistas recordaron que otra trabajadora de la misma empresa fue despedida por varias bajas en distintos años y por sufrir un accidente. Sagaseta asegura que "los empleados comienzan a tener miedo a coger bajas por enfermedad porque podrían dar lugar a despidos, y que él mismo conoce a trabajadores que conducen guaguas con 39 grados de fiebre para no perder el puesto de trabajo".

Ahora que se ha ganado esta primera batalla, Samuel dice sentirse defendido y protegido, y por supuesto, feliz de que se haya hecho justicia. Esto marca un precedente y Samuel apunta que "le han dado un buen bofetón a su empresa, que nunca le llamó para interesarse por su estado de salud".

Apoyando a Samuel ha estado siempre su padre, Antonio Alonso, que dijo que no se ha cansado de luchar por la dignidad de su hijo. Antonio añadió que "algo le ha marcado en el corazón". Cuando Samuel estaba en el quinto ciclo de la quimioterapia recibió en su casa mediante burofax la carta de despido. Recuerda emocionado que "me miro y me dijo: tanta lucha y tanta quimioterapia para luchar por la vida y ahora me despiden. No tengo ganas de seguir viviendo. A un padre se le parte el alma al escuchar eso".

2 comentarios:

  1. Miguel Rodríguez29 de enero de 2011, 4:20

    Mi enhorabuena para Samuel y para tod@s nosotr@s, los trabajadores, porque hoy nos sentimos aliviados y satisfechos al saber que se ha hecho justicia, que no todo vale para "ganar" dinero, que las prácticas abusivas, inhumanas y salvajes de determinadas empresas se van a acabar

    Doy las gracias a todos los que luchan por un mundo más humano y nos descubren cuales son las empresas repugnantes, avariciosas y que se merecen la mayor de las desaprobaciones públicas.

    Saludos

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