lunes, 29 de noviembre de 2010

Veredicto de culpabilidad

Sólo falta la condena. El jurado popular declaró culpable a Sang Ok Lee del asesinato de la niña de once años In Sil Oh. Ahora será la magistrada presidente, Eugenia Cabello, quien dicte la sentencia y fije la duración de la condena y la cuantía que deberá abonar el condenado a los familiares.

No se le impondrán menos de 20 años pero tampoco más de 49 años. El jurado no apreció ninguna atenuante, ni la de confesión ni la de estado arrebato. Dos circunstancias modificativas que el abogado de la defensa puso empeño en demostrar pero que el Fiscal desmontó en sus conclusiones.

El representante del Ministerio Público, José Antonio Díaz, rechazó que el procesado colaborase con la justicia porque aseguró, "los primeros que nos damos cuenta de si alguien colabora con la investigación somos los fiscales y los cuerpos de seguridad del estado, pues es de nuestro trabajo de lo que hablamos. No puede decir que nos ayudó porque sólo cuando lo detuvimos admitó saber que era por lo de la niña, pero eso no es colaborar con la justicia".

Juan Manuel Merino era el tercer abogado que cogía el caso de Sang Ok Lee y recurrió en varias ocasiones al psicólogo Sigmud Freud para intentar convencernos con poco éxito de que el acusado se vio en una situación límite en la que sólo tenía dos opciones: suicidarse o cometer una barbaridad. Y según Merino, fue esto último lo que hizo, aunque seguro que están pensando lo mismo que yo, mejor hubiese hecho lo primero.

Fue un asesinato en toda regla porque hubo premeditación, y aunque Lee se preocupó mucho por preparar su coartada, cometió algunos errores. Se dejó ver por el campo de golf para que pensasen que estuvo allí todo el día, pero también hubo quien le vio conduciendo por una rotonda de la ciudad en las horas del mediodía. Y ¿cómo es posible que una persona prepare la coartada y luego no pensase que si llegase a estar bajo sospecha, la policía querría registrar su coche? Pues no lo pensó, ya que en su vehículo aparecieron todos los efectos que robó en casa de la familia Hak.

El Fiscal en sus conclusiones incluso disculpó el zapatazo de la madre ante el jurado, "fue una reacción que todos entendemos por el sufrimiento tan grande que ha padecido esta madre" sentenció Díaz.
Pero para mi gusto José Antonio Díaz se excedió más de la cuenta, más de una hora y media hablando. Uno de los mejores oradores de toda España, Ángel Lafuente, siempre recuerda a sus alumnos que "pasados los 45 minutos es difícil, muy difícil, que tus oyentes te escuchen con la misma atención".

Díaz llegó incluso a hacer una comparación futbolística, explicó al jurado que si veían un resumen de un partido de fútbol con los goles y las jugadas más importantes ya no era necesario ver todo el partido para saber el resultado del encuentro que es en última instancia lo que importa. Pues lo mismo con lo que sucedió ese sábado de agosto hace dos años. "No hace falta demostrar si robó las llaves al padre del vestuario del campo de golf, o si se dirigió después del crimen al Sebadal para desprenderse de la ropa interior y del pantalón de la niña. Lo importante que se juzgaba ha quedado demostrado y es que la violó y la asesinó".
Hubo momentos que creía que estábamos en una clase de derecho, porque Díaz se perdía en su discurso y cayó en su propia trampa, muchas veces habló de cosas que no eran necesarias para convencer al jurado.

Quien sí estuvo excelente fue Santiago Sánchez Melado, el abogado de la acusación particular. En sólo media hora recordó al tribunal popular qué delitos había cometido el acusado y cómo habían quedado acreditados. Pero de todo lo que dijo, lo que más me llamó la atención fue la forma en la que habló de la agresión sexual. Los médicos forenses acreditaron que en la vagina de la menor se encontró material genético del acusado y que la dilatación del ano revelaba que le tuvieron que introducir algún objeto que le causase un gran dolor. Pues Melado dijo lo mismo pero con otras palabras, más fuertes, más directas, que seguro también impactaron y se quedaron grabadas en las mentes de los miembros del jurado: "Los médicos forenses demostraron que en su vagina introdujo algo que forma parte de su cuerpo, pudo ser su pene, o pudieron ser varios dedos, pero en su ano, sólo Dios sabe lo que metió". La acusación particular supo tocar la fibra sensible de todos los que estábamos allí, habló de In Sil como "su niña", y llamó al lado más pasional de todos diciendo que si pudiera añadiría más delitos al acusado pero "me he leído el código penal de arriba a abajo y no he encontrado ninguno más" dijo Melado.

De la defensa prefiero no hablar porque aunque hubiese sido uno de los mejores abogados, tampoco lo habría tenido fácil. Pero se mantuvo hasta el último momento en que fue no hubo intención de matar y que no ha quedó demostrado la agresión sexual. Incomprensible.

Final del juicio y es la oportunidad del acusado decir algunas palabras. Estuvo hablando más de diez minutos hasta que la jueza le dijo que ya era suficiente. Pidió perdón a la familia pero volvió a decir que no la violó.

Los padres se marcharon de la Audiencia Provincial de Las Palmas cansados y disgustados porque Lee mintió hasta el último momento. Pero probablemente pasará los próximos 20 años en alguna prisión de España, luego será extraditado a su país donde el consulado coreano estudia la posibilidad de que termine de cumplir su condena.

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